El término  accountability, cuyo origen es anglosajón, se inscribe en el estudio de la desconfianza y sus expresiones institucionalizadas en la esfera pública, haciendo hincapié en la rendición de cuentas como necesidad para el adecuado funcionamiento del régimen democrático. En América Latina los estudios de accountability han ido cobrando mayor interés académico dada la inexistencia o debilidad de la misma en los países de la región.

Hay dos tipos de accountability que deben completarse entre sí: accountability horizontal (AH) y accountability vertical (AV).

Se entiende por AH a la existencia de organizaciones estatales que tienen autoridad legal y están tácticamente dispuestas y capacitadas para emprender acciones que van desde el control rutinario hasta sanciones penales o incluso el juicio político, en relación con actos u omisiones de otros agentes u organizaciones del Estado que pueden, en principio o presuntamente, ser calificados como ilícitos, tanto bajo los supuestos de trasgresión como de corrupción. El Ombudsmen, las auditorías, controladores, conseils d’Etat, fiscalías, contralorías y similares son ejemplos de agencias de accountability horizontal asignada.

Por su parte, la AV comprende dos tipos: 1) AV electoral, entendida como la realización de elecciones periódicas y limpias (fundamentales para la propia existencia del régimen democrático) y  2) AV societal. Esta última consiste en un mecanismo de control de las autoridades políticas que hace referencia a las acciones de un múltiple conjunto de asociaciones de ciudadanos y de movimientos sociales, con el objetivo exponer errores gubernamentales, traer nuevas cuestiones a la agenda pública o activar el funcionamiento de agencias horizontales de accountability. En la AV societal se emplean herramientas institucionales y no institucionales. Así como la activación de demandas legales o reclamos ante agencias de control es un ejemplo de las primeras, las movilizaciones sociales son casos de las segundas.

Los dos tipos de accountability mencionados, actuando en forma conjunta, son de gran relevancia para entender la dinámica de la política democrática.

Fuente: O´Donnell, 2004; Smulovitz y Peruzzotti 2000 y 2002 en O´Donnell, 2004.