Se entiende por burocracia a una forma de cuadro administrativo que corresponde a un tiempo histórico preciso (la modernidad) y que guarda mayor afinidad con un cierto tipo ideal de dominación legítima, aquel que es de carácter racional (que descansa en la creencia de la legalidad de las órdenes y el mando). Así entonces, cuadros administrativos hubo siempre pero no siempre hubo “burocracia”. Ésta comprende al conjunto de organizaciones complejas e interdependientes cuyo carácter “público” es debido a manifestar perseguir los objetivos formales de interés general e invocar en sus actos la autoridad legítima del Estado (ver definición). La burocracia participa en la adopción, continuidad o finalización de las políticas públicas (ver definición) que son de interés del Gobierno (ver definición), y guarda una conformación basada en la jerarquía y la idoneidad, con un flujo descendente de órdenes y un flujo ascendente de responsabilidad ante el superior. Analíticamente puede decirse que desempeña tres roles, los cuales hacen que la burocracia sea siempre productiva: un rol sectorial (tener sus propios intereses); un rol mediador (promoviendo los intereses de los sectores económicamente dominantes); un rol infraestructural (movilizándose en pos del cumplimiento de los objetivos de interés general).

Fuente: Arnoletto, 2007; Oszlak, 1984;  Weber, 1974.