Por autonomía del Estado se entiende la capacidad que este tiene para formular y perseguir objetivos que no son un simple reflejo de las demandas e intereses de grupos o de clases sociales. Esta alusión a la capacidad de iniciativa propia del Estado, no es, sin embargo, una característica constante, sino que varía según las circunstancias históricas y las coyunturas específicas.

Fuente: Abal Medina, 2010.