Se entiende por democracia delegativa a la caracterización surgida de los estudios realizados en torno a la ampliación de los poderes presidenciales producida mayormente en países de Latinoamérica. Este tipo de democracia se caracteriza por la existencia de un Poder Ejecutivo fuerte que consolida su liderazgo sobre la base de la elección directa y la conformación de una mayoría que lo respalda. Aquí el Presidente se erige como la persona habilitada para gobernar el país en la forma que mejor le parezca en tanto se constituye en el intérprete y guardián del interés nacional y tiende a aislarse de las instituciones políticas existentes (como por ejemplo el Parlamento), al visualizarlas como escollos para el desarrollo de su tarea, la cual demanda –según él entiende- procesos de toma de decisiones mas ágiles.  Debe señalarse que este fenómeno debilita, por un lado, el proceso de control del desempeño público y la sanción de los actos irregulares que pueden realizar ese u otros poderes públicos  (accountability horizontal) y, por el otro lado, la celeridad en la toma de decisiones aumenta los errores, la incertidumbre y la responsabilidad del Presidente por los resultados de la gestión del Gobierno.

Fuente: O´Donnell, 1992, en Abal Medina, 2010.