La expresión división de Poderes hace alusión a la atribución de competencias específicas a los distintos Poderes del Estado (el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial) y al sistema de restricciones al ejercicio del poder de autoridad, buscando equilibrio y armonía de fuerzas mediante una serie de frenos y contrapesos entre dichos Poderes, a fin de que sean iguales, independientes y separados, sin que por ello deje de existir una necesaria coordinación funcional que posibilite cumplir con los fines propios del Estado. De esa forma, la división de poderes, característica del gobierno liberal-democrático, expresa la garantía de la libertad de los individuos.

Fuente: Fayt, 1985 en http://www.ciudadpolitica.org/; Raus y Respuela, 1997.