Se comprende por razón de Estado a aquel instrumento excepcional que éste puede utilizar y justificar dadas la dimensión y la complejidad de los intereses que representa. Este instrumento es usado en aquellos planos de resoluciones políticas que se entienden desde la peculiar lógica del Estado y no desde concepciones de actores sociales. Tiene lugar por ejemplo en aspectos vinculados a los acuerdos internacionales y a los mecanismos previstos para saldar los desacuerdos interestatales. El límite concreto a la razón de Estado es la Nación: nada se justifica si no es en nombre de ella, en su bien.

Fuente: Raus y Respuela, 1997.