En su significado politológico específico,  la legitimidad alude a la existencia, al menos en el sector principal de la población, de un consenso que asegure una adecuada disciplina social sin necesidad de recurrir a la coerción, salvo en casos marginales. La legitimidad es un elemento constitutivo de las relaciones políticas de mando y obediencia, donde la dominación es posible ya que se  exige y se encuentra obediencia a los mandatos, se los reconoce interiormente como válidos, es decir, se toma como propio el mandato de otro.

En forma pura, los motivos de legitimidad son tres: dominación legal, dominación tradicional y dominación carismática.

Fuente: Arnoletto, 2007; Weber, 1974.