En una acepción amplia, se entiende por política pública a un proceso conformado por una serie de decisiones más o menos relacionadas entre sí que toman ciertos actores relevantes (como el Gobierno, la Burocracia, el Sistema Judicial, los Partidos Políticos, los grupos de interés, etc.) partiendo de la existencia de una situación problemática que es reconvertida como problema público, el cual se debe intentar resolver y para el cual se decide la mejor manera de proceder. Una política pública no se hace de una vez por todas, se hace y rehace sin cesar. Según una acepción más acotada, la política pública es lo propio del Poder Ejecutivo, así como la ley y la sentencia expresan la actividad propia del Legislativo y del Judicial, respectivamente.

En forma analítica se suele hablar del  “ciclo de la política pública”, en el cual se visualizan ciertas fases específicas de acción como: la identificación del problema, la formulación de la política, la decisión, la implementación y la evaluación.

Por su parte, el análisis de las políticas públicas es un campo de la ciencia política (ver artículo ¿Qué es la ciencia política?).

Fuente: Lindblom, 1959, en Aguilar Villanueva, 1993; Medellín Torres, 1997; Subirats, 1989.