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La Comunicación Política es un campo de acción en el que los politólogos tenemos mucho para aportar ya que no se limita únicamente a estudiar la relación con los medios de comunicación, la prensa, los periodistas, etc.

La carrera nos otorga las herramientas necesarias para comprender los escenarios políticos, esto es, entender qué es lo que ocurre en la sociedad, identificar problemas, analizar por qué sucede lo que sucede y planificar estrategias que permitan transformar la situación. Esta formación es la que otorga un valor agregado al trabajo en comunicación política, sumándole nuestra capacidad creativa.

¿Por qué? Porque de la misma manera que contamos con las herramientas para realizar diagnósticos y, a partir de ello, elaborar políticas públicas, también somos capaces de pensar las distintas formas de comunicar qué es lo que estamos haciendo. Para esto, tenemos en cuenta la situación de la cual partimos, identificamos a los actores (pueden ser: sindicatos, movimientos sociales, organizaciones de la sociedad civil, Unión Industrial Argentina, etc.) que están involucrados directa o indirectamente, reconocemos sus intereses y detectamos quiénes son nuestros ciudadanos beneficiados. De esta manera, empezamos a diseñar nuestras estrategias de comunicación al mismo tiempo que pensamos en una intervención política.

Por ejemplo, si trabajamos en un gobierno y tenemos que presentar un nuevo Plan o Programa de acceso justo a la vivienda, es muy importante tener en claro a quién va dirigido, cómo es la población a la que afecta, qué esperan y también, qué es lo que queremos comunicar, cuáles son las acciones que se deben realizar para dar conocer el Plan o Programa (elaborar folletería, realizar campañas de publicitarias en medios de comunicación (radios y tv) y redes sociales, organizar encuentros con la población que se verá afectada por esta política pública) etc. A partir de tener en claro qué vamos a decir, a quién nos dirigimos, quiénes participaron y cómo lo vamos a hacer, comunicamos.

La comunicación política también es comunicación electoral, es decir, aquella que se establece en los momentos previos a las elecciones e incluye estrategias de comunicación destinadas a influir en los ciudadanos con el propósito que voten a un candidato.

Las consecuencias se miden en términos de votos (si logramos sumar más votos para nuestro candidato o no) y de imagen en la población (si logramos que nuestro candidato sea bien apreciado por la ciudadanía en general). Por ejemplo, si asesoramos a un candidato a intendente en su campaña vamos a escribir sus discursos teniendo en cuenta problemáticas actuales que preocupan a los ciudadanos, valorar, o no, las buenas acciones de la gestión de gobierno anterior y cuáles son sus propuestas para mejorar o transformar la realidad. También, vamos a organizar actos con diferentes grupos de la sociedad para que nuestro candidato pueda explicar cuáles son las propuestas puntuales para dicho sector. En este caso puede variar, desde sectores vulnerables de la sociedad, que quieran saber cómo el nuevo gobierno mejorará su situación actual, hasta dueños de pequeñas y medianas empresas, que se interesen por conocer cómo se va a impulsar las mejoras en las industrias en los próximos años. Para cada público pensamos e ingeniamos estrategias de comunicación diferentes.

Por último, es importante hacer referencia al estudio de la Opinión Pública un aliado de la comunicación electoral en momentos de las elecciones. La Opinión Pública se sirve de encuestas para medir el posicionamiento de los distintos candidatos en un momento determinado. Todos los equipo de campañas cuentan con datos de encuestas para anticipar el comportamiento electoral (en qué grado la ciudadanía votará o no al candidato) y analizar, según los resultados, si las estrategias que llevamos a cabo dan resultado o necesario diseñar nuevas tácticas.

Como politólogos podemos desde diseñar dichas encuestas en función de saber si la ciudadanía tiene simpatía o no por nuestro candidato y, también, agregar preguntas que nos otorguen claridad respecto a distintos temas (educación, seguridad, empleo, pobreza, etc.), para conocer qué quiere el ciudadano, cuáles son sus necesidades y prioridades.

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